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Francisco bendice la iniciativa de Cáritas: “Compartiendo el viaje”

 

El Papa pide un aplauso para las organizaciones que ayudan a los más necesitados

 

(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 27 Sep. 2017).- En este miércoles en el cual la Cáritas Internacional da inicio a la campaña “Compartiendo el viaje” en favor de los migrantes, el Papa en la audiencia general que se realizó en la plaza de San Pedro, se sumó públicamente a la iniciativa.

“Tengo la alegría de recibir a los representantes de Cáritas, que han venido aquí para dar inicio oficial a la campaña ‘Compartiendo el viaje’, que he querido coincidiera con esta audiencia”, dijo.

El Pontífice dio “la bienvenida a los migrantes, a quienes solicitan asilo y a los refugiados” y también “a los operadores de la Cáritas italiana y a otras organizaciones católicas” y recordó que ellos son “signo de una Iglesia que quiere ser abierta, inclusiva y acogedora”.

“Gracias a todos ustedes -expresó el sucesor de Pedro- por vuestro incansable servicio”. Y dirigiéndose a los miles de peregrinos presentes en la plaza dijo: “¡Se merecen un gran aplauso!”, desencadenando una ovación.

“Vuestro empeño cotidiano nos hace recordar que el mismo Cristo nos pide acoger a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados con los brazos bien abiertos”. Y reiteró: “Justamente así, con los brazos bien abiertos, prontos a un abrazo sincero, afectuoso, envolvedor, un poco como esta columnata de san Pedro, que representa a la Iglesia madre que abraza a todos al compartir el viaje común”.

“Doy la bienvenida -añadió el Santo Padre refiriéndose en particular a los italianos- a los representantes de tantas organizaciones de la sociedad civil empeñadas en la asistencia a los migrantes y refugiados que, junto a Cáritas, han dado su apoyo a la recolección de firmas en favor de una nueva ley migratoria que se adapte mejor al contexto actual”.

 

Francisco bendice la iniciativa de Cáritas: “Compartiendo el viaje”

 

10 consejos para cuidar el matrimonio, según el Papa Francisco en la exhortación «Amoris Laetitia»

10 consejos para cuidar el matrimonio, según el Papa Francisco

1. Paciencia.
“Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos. El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad (…) El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente al que yo desearía”.

2. Actitud de servicio.
“La paciencia nombrada en primer lugar no es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor beneficia y promueve a los demás. Por eso se traduce como servicial”.

3. Sanando la envidia.
“El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida”.

4. Sin hacer alarde ni agrandarse. 
“Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino que además, porque está centrado en los demás, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro”.

5. Desprendimiento.
“Hay que evitar darle prioridad al amor a sí mismo como si fuera más noble que el don de sí a los demás (…) El amor puede ir más allá de la justicia y desbordarse gratis, sin esperar nada a cambio.

6. Sin violencia interior.
Es decir, sin “una reacción interior de indignación provocada por algo externo. Se trata de una violencia interna, de una irritación no manifiesta que nos coloca a la defensiva ante los otros, como si fueran enemigos molestos que hay que evitar. Alimentar esa agresividad íntima no sirve para nada. Solo nos enferma y termina aislándonos. La indignación es sana cuando nos lleva a reaccionar ante una grave injusticia, pero es dañina cuando tiende a impregnar todas nuestras actitudes ante los otros”.

7. Perdón. 
“Si permitimos que un mal sentimiento penetre en nuestras entrañas, dejamos lugar a ese rencor que se añeja en el corazón (…) La tendencia suele ser la de buscar más y más culpas, la de imaginar más y más maldad, la de suponer todo tipo de malas intenciones, y así el rencor va creciendo y se arraiga. De ese modo, cualquier error o caída del cónyuge puede dañar el vínculo amoroso y la estabilidad familiar. El problema es que a veces se le da a todo la misma gravedad, con el riesgo de volverse crueles ante cualquier error ajeno. La justa reivindicación de los propios derechos se convierte en una persistente y constante sed de venganza más que en una sana defensa de la propia dignidad”.

8. Disculpar todo.
“Los esposos que se aman y se pertenecen, hablan bien el uno del otro, intentan mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores. En todo caso, guardan silencio para no dañar su imagen (…) No es la ingenuidad de quien pretende no ver las dificultades y los puntos débiles del otro, sino la amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto”.

9. Confía.
“La confianza hace posible una relación de libertad. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. Esa libertad (…) permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado y sin horizontes. (…) Al mismo tiempo, hace posible la sinceridad y la transparencia, porque cuando uno sabe que los demás confían en él y valoran la bondad básica de su ser, entonces sí se muestra tal cual es, sin ocultamientos”.

10. Espera.
“Siempre espera que sea posible una maduración, un sorpresivo brote de belleza, que las potencialidades más ocultas de su ser germinen algún día. No significa que todo vaya a cambiar en esta vida. Implica aceptar que algunas cosas no sucedan como uno desea, sino que quizás Dios escriba derecho con las líneas torcidas de una persona y saque algún bien de los males que ella no logre superar en esta tierra”.

 

http://es.catholic.net/op/articulos/61758/cat/1047/10-consejos-para-cuidar-el-matrimonio-segun-el-papa-francisco-en-la-exhortacion-amoris-laetitia.html

 

Pentecostés 2017

Origen de la fiesta

Los judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.

En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.

La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.

En el marco de esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés.

LITURGIA

Es el modo como la Iglesia en su cabeza y en su cuerpo místico o miembros puede ponerse en contacto y comunicación con Dios, a través de gestos, palabras, ritos, acciones y así poder participar de la maravillosa gracia de Dios, santificarnos y entrar en esa vida íntima de Dios.

JESÚS RESUCITADO

«Pero si hemos muerto
con Cristo,
creemos que también
viviremos con él»
Rom 6,8

¿Que es la Pascua?

El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = “pentecostés”, vividos y celebrados como un solo día: “los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo” (Normas Universales del Año Litúrgico, n 22).

Jesucristo ha Resucitado ¡Aleluya Aleluya!

“¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!” (Lc 24,34). Con esta fórmula resume Lucas la afirmación decisiva de nuestra fe. El movimiento de Jesús hubiera concluido con el fracaso de la cruz y la dispersión de sus seguidores si no hubiera sido por ese acontecimiento excepcional con el cual todo comenzó de nuevo. La proclamación de la resurrección de Jesús es absolutamente fundamental y sin ella no habría fe cristiana. Y es en la veracidad de esta afirmación donde nuestra fe se juega su ser o no ser. Porque, como señaló ya en los primeros tiempos el apóstol Pablo, si Jesús no hubiese resucitado la predicación sería vana y seríamos los hombres más dignos de compasión (1 Cor 15, 14.19).

Miércoles de Ceniza

Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: “Convertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras “Conviértete y cree en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”, invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

Año jubilar de La Misericordia

Jubileo De La Misericordia

He decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre». Esto especialmente para los confesores: ¡mucha misericordia!