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Sacerdotes Diócesis de Yoro

El día 17 y 18 de junio de 2019, la feligresía católica de Parroquia Santa Rita de Casia, tuvo el honor de recibir al clero y al Obispo de la Diócesis de Yoro.

Cada 3 meses los sacerdotes y el obispo se reúnen para tratar temas sobre las prioridades pastorales y así responder a las exigencias de la evangelización en el mundo actual.      

 

 

PENTECOSTÉS 

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La Precisión y el poder de Pentecostés

El día de Pentecostés siempre es un domingo. Celebra un día extraordinario, pero no es solo lo que sucedió ese día, sino cuándo y por qué sucedió, lo que revela la mano de Dios y un poderoso regalo para ti.

Lo que pasó en Pentecostés

Si has oído hablar de “Pentecostés”, probablemente has aprendido que fue el día en que el Espíritu Santo vino a morar en los seguidores de Jesús. Este es el día en que nació la Iglesia, los “llamados” de Dios.  Los eventos están registrados en Hechos capítulo 2 de la Biblia. En ese día, el Espíritu de Dios descendió sobre los primeros 120 seguidores de Jesús y comenzaron a hablar en voz alta en idiomas de todo el mundo. Creó una conmoción tal que miles de personas que estaban en Jerusalén en ese momento salieron a ver qué estaba pasando. Frente a la multitud reunida, Pedro pronunció el primer mensaje del evangelio y ‘se añadieron aquel día como tres mil personas’ (Hechos 2:41). Desde ese Domingo de Pentecostés la cantidad de seguidores del evangelio ha estado creciendo.

Ese día sucedió 50 días después de la resurrección de Jesús. Fue durante estos 50 días que los discípulos de Jesús se convencieron de que Jesús había resucitado de entre los muertos. El domingo de Pentecostés se hicieron públicos y la historia cambió. Ya sea que creas en la resurrección o no, tu vida se ha visto afectada por los eventos de ese Domingo de Pentecostés.

Esta comprensión de Pentecostés, aunque correcta, no es completa. Muchas personas quieren que se repita ese Domingo de Pentecostés a través de una experiencia similar. Dado que los primeros discípulos de Jesús tuvieron esta experiencia pentecostal al “esperar el don del Espíritu”, hoy la gente espera que de la misma manera, al “esperar”, vuelva de una manera similar. Por lo tanto, muchas personas suplican a Dios y esperan que traiga otro Pentecostés. Pensar de esta manera supone que fue la espera y la oración lo que movió al Espíritu de Dios durante Pentecostés. Y pensar eso es perder su precisión, porque el Pentecostés registrado en el Capítulo 2 de Hechos no fue el primer Pentecostés.

Pentecostés de la Ley de Moisés

‘Pentecostés’ era en realidad un festival anual del Antiguo Testamento. Moisés (1500 AC) había establecido varios festivales para celebrar durante el año. La Pascua fue el primer festival del año judío. Jesús había sido crucificado en un festival de día de Pascua. El momento exacto de su muerte a los sacrificios de los corderos de la Pascua fue una señal.

El segundo festival fue la fiesta de los Primeros Frutos (o Primicias), y la Ley de Moisés declaró que debía celebrarse el “día después” de la Pascua del sábado (= domingo). Jesús se levantó el domingo, entonces su resurrección ocurrió exactamente en el Festival de los Primeros Frutos. Dado que su resurrección sucedió en ‘Primicias’, era una promesa de que nuestra resurrección seguiría más tarde (para todos aquellos que confían en él).  Su resurrección es literalmente una ‘primicia’, tal como lo profetizó el nombre del festival.

Precisamente 50 días después del domingo de las “Primicias”, los judíos celebraban Pentecostés (“Pente” por 50. También se llamaba Fiesta de las Semanas, ya que se contaba por siete semanas). Los judíos habían celebrado Pentecostés por 1500 años cuando sucedió el Pentecostés de Hechos 2. La razón por la cual hubo personas de todo el mundo ese día de Pentecostés en Jerusalén para escuchar el mensaje de Pedro fue precisamente porque estaban allí para celebrar el Pentecostés del Antiguo Testamento. Hoy los judíos aún celebran Pentecostés, pero lo llaman Shavuot.

Leemos en el Antiguo Testamento cómo se iba a celebrar Pentecostés:

“Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.” (Levítico 23:16-17)

Precisión de Pentecostés: evidencia de una Mente

Pentecostés en Hechos 2 pasó en un momento preciso ya que ocurrió en el mismo día del año que el Pentecostés del Antiguo Testamento (Fiesta de las Semanas). La crucifixión de Jesús ocurriendo en la Pascua, la resurrección de Jesús ocurriendo en Los Primeros Frutos/ Las Primicias, y el Pentecostés de Hechos 2 que ocurre en la Fiesta Judía de las Semanas, apunta a una Mente que coordina estos eventos a través de la historia. Con tantos días en un año, ¿por qué la crucifixión de Jesús, su resurrección y luego la venida del Espíritu Santo suceden precisamente en cada día de las tres fiestas primaverales del Antiguo Testamento, excepto si fueron planificadas? La precisión como esta ocurre solo si una mente está detrás de esto.

Los eventos del Nuevo Testamento ocurrieron precisamente en los tres Festivales de Primavera del Antiguo Testamento

Los eventos del Nuevo Testamento ocurrieron precisamente en los tres Festivales de Primavera del Antiguo Testamento

¿Lucas ‘inventó’ Pentecostés?

Se podría argumentar que Lucas (el autor de Hechos) inventó los eventos de Hechos 2 para ‘suceder’ en la Fiesta de Pentecostés. Entonces él habría sido la ‘mente’ detrás del momento. Pero su relato no dice que Hechos 2 está “cumpliendo” la Fiesta de Pentecostés, ni siquiera lo menciona. ¿Por qué se tomaría la molestia de crear estos eventos dramáticos para ‘suceder’ ese día,  pero no ayudar al lector a ver cómo ‘cumple’ la Fiesta de Pentecostés? De hecho, Lucas hizo un trabajo tan bueno al informar eventos en lugar de interpretarlos que la mayoría de la gente de hoy no sabe que los eventos de Hechos 2 cayeron el mismo día que la Fiesta del Pentecostés del Antiguo Testamento. Mucha gente piensa que Pentecostés simplemente comenzó en Hechos 2. Dado que la mayoría de la gente hoy en día no está al tanto de la conexión entre ellos, Lucas estaría en la situación imposible de ser un genio para inventar la conexión, pero totalmente inepto en venderla.

Pentecostés: una nueva potencia

En cambio, Lucas nos señala una profecía del libro de Joel del Antiguo Testamento que predice que un día el Espíritu de Dios derramaría sobre todos los pueblos. El Pentecostés de Hechos 2 cumplió eso.

Una de las razones por las cuales el Evangelio es “buenas noticias” es que provee poder para vivir la vida de manera diferente, mejor. La vida es ahora una unión entre Dios y la gente . Y esta unión es posible mediante la residencia del Espíritu de Dios, que comenzó el domingo de Pentecostés de Hechos 2. La Buena Noticia es que la vida ahora puede vivirse en un nivel diferente, en una relación con Dios a través de Su Espíritu. La Biblia lo dice así:

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efesios 1:13-14)

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificara también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. (Romanos 8:11)

“Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23)

El Espíritu de Dios que mora en nosotros es otra primicia, porque el Espíritu es un anticipo, una garantía, de completar nuestra transformación en ‘hijos de Dios’.

El evangelio ofrece una vida abundante no a través de las posesiones, el placer, el estatus, la riqueza y todas las demás bagatelas que persigue este mundo, que Salomón había encontrado como una burbuja tan vacía , sino por la morada del Espíritu de Dios.  Si esto es verdad, que Dios ofrece morar en nosotros y empoderarnos, eso sería una buena noticia. El Pentecostés del Antiguo Testamento con la celebración del pan fino horneado con levadura representaba esta vida abundante en el futuro. La precisión entre el Pentecostés Viejo y el Nuevo es evidencia perfecta de que es Dios la Mente detrás de estos eventos y este  poder de una vida abundante .

 

CUARESMA

Parroquia Nuestra Señora Las Mercedes

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2017

La misión en el corazón de la fe cristiana

Queridos hermanos y hermanas:

Este año la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. ¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?

La misión y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida

1. La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jesús como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunión con Dios Padre en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor.

2. Dios Padre desea esta transformación existencial de sus hijos e hijas; transformación que se expresa como culto en espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Espíritu Santo en la imitación del Hijo Jesús, para gloria de Dios Padre. «La gloria de Dios es el hombre viviente» (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situación humana (cf. Jn 1,14).

La misión y el kairos de Cristo

3. La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).

4. Recordemos siempre que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección. El Evangelio se convierte así, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Espíritu Santo; por medio de la Confirmación, se hace unción fortalecedora que, gracias al mismo Espíritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucaristía se convierte en el alimento del hombre nuevo, «medicina de inmortalidad» (Ignacio de Antioquía, Epístola ad Ephesios, 20,2).

5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegió a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebración eucarística en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jesús en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», como expresión del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Señor crucificado. Esa celebración fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numerosísimos testimonios de cómo el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir.

La misión inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio

6. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el «ya» y el «todavía no» del Reino de los Cielos.

7. La misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (ibíd., 49).

Los jóvenes, esperanza de la misión

8. Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. «Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado […]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!» (ibíd., 106). La próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en el año 2018 sobre el tema «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jóvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginación y creatividad.

El servicio de las Obras Misionales Pontificias

9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A través de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formación y animación misionera, muchachos, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazón misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización.

Hacer misión con María, Madre de la evangelización

10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación.

Vaticano, 4 de junio de 2017
Solemnidad de Pentecostés

Francisco

https://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/missions/documents/papa-francesco_20170604_giornata-missionaria2017.html

Francisco bendice la iniciativa de Cáritas: “Compartiendo el viaje”

 

El Papa pide un aplauso para las organizaciones que ayudan a los más necesitados

 

(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 27 Sep. 2017).- En este miércoles en el cual la Cáritas Internacional da inicio a la campaña “Compartiendo el viaje” en favor de los migrantes, el Papa en la audiencia general que se realizó en la plaza de San Pedro, se sumó públicamente a la iniciativa.

“Tengo la alegría de recibir a los representantes de Cáritas, que han venido aquí para dar inicio oficial a la campaña ‘Compartiendo el viaje’, que he querido coincidiera con esta audiencia”, dijo.

El Pontífice dio “la bienvenida a los migrantes, a quienes solicitan asilo y a los refugiados” y también “a los operadores de la Cáritas italiana y a otras organizaciones católicas” y recordó que ellos son “signo de una Iglesia que quiere ser abierta, inclusiva y acogedora”.

“Gracias a todos ustedes -expresó el sucesor de Pedro- por vuestro incansable servicio”. Y dirigiéndose a los miles de peregrinos presentes en la plaza dijo: “¡Se merecen un gran aplauso!”, desencadenando una ovación.

“Vuestro empeño cotidiano nos hace recordar que el mismo Cristo nos pide acoger a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados con los brazos bien abiertos”. Y reiteró: “Justamente así, con los brazos bien abiertos, prontos a un abrazo sincero, afectuoso, envolvedor, un poco como esta columnata de san Pedro, que representa a la Iglesia madre que abraza a todos al compartir el viaje común”.

“Doy la bienvenida -añadió el Santo Padre refiriéndose en particular a los italianos- a los representantes de tantas organizaciones de la sociedad civil empeñadas en la asistencia a los migrantes y refugiados que, junto a Cáritas, han dado su apoyo a la recolección de firmas en favor de una nueva ley migratoria que se adapte mejor al contexto actual”.

 

Francisco bendice la iniciativa de Cáritas: “Compartiendo el viaje”

 

10 consejos para cuidar el matrimonio, según el Papa Francisco en la exhortación «Amoris Laetitia»

10 consejos para cuidar el matrimonio, según el Papa Francisco

1. Paciencia.
«Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos. El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad (…) El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente al que yo desearía».

2. Actitud de servicio.
«La paciencia nombrada en primer lugar no es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor beneficia y promueve a los demás. Por eso se traduce como servicial».

3. Sanando la envidia.
«El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida».

4. Sin hacer alarde ni agrandarse. 
«Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino que además, porque está centrado en los demás, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro».

5. Desprendimiento.
«Hay que evitar darle prioridad al amor a sí mismo como si fuera más noble que el don de sí a los demás (…) El amor puede ir más allá de la justicia y desbordarse gratis, sin esperar nada a cambio.

6. Sin violencia interior.
Es decir, sin «una reacción interior de indignación provocada por algo externo. Se trata de una violencia interna, de una irritación no manifiesta que nos coloca a la defensiva ante los otros, como si fueran enemigos molestos que hay que evitar. Alimentar esa agresividad íntima no sirve para nada. Solo nos enferma y termina aislándonos. La indignación es sana cuando nos lleva a reaccionar ante una grave injusticia, pero es dañina cuando tiende a impregnar todas nuestras actitudes ante los otros».

7. Perdón. 
«Si permitimos que un mal sentimiento penetre en nuestras entrañas, dejamos lugar a ese rencor que se añeja en el corazón (…) La tendencia suele ser la de buscar más y más culpas, la de imaginar más y más maldad, la de suponer todo tipo de malas intenciones, y así el rencor va creciendo y se arraiga. De ese modo, cualquier error o caída del cónyuge puede dañar el vínculo amoroso y la estabilidad familiar. El problema es que a veces se le da a todo la misma gravedad, con el riesgo de volverse crueles ante cualquier error ajeno. La justa reivindicación de los propios derechos se convierte en una persistente y constante sed de venganza más que en una sana defensa de la propia dignidad».

8. Disculpar todo.
«Los esposos que se aman y se pertenecen, hablan bien el uno del otro, intentan mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores. En todo caso, guardan silencio para no dañar su imagen (…) No es la ingenuidad de quien pretende no ver las dificultades y los puntos débiles del otro, sino la amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto».

9. Confía.
«La confianza hace posible una relación de libertad. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. Esa libertad (…) permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado y sin horizontes. (…) Al mismo tiempo, hace posible la sinceridad y la transparencia, porque cuando uno sabe que los demás confían en él y valoran la bondad básica de su ser, entonces sí se muestra tal cual es, sin ocultamientos».

10. Espera.
«Siempre espera que sea posible una maduración, un sorpresivo brote de belleza, que las potencialidades más ocultas de su ser germinen algún día. No significa que todo vaya a cambiar en esta vida. Implica aceptar que algunas cosas no sucedan como uno desea, sino que quizás Dios escriba derecho con las líneas torcidas de una persona y saque algún bien de los males que ella no logre superar en esta tierra».

 

http://es.catholic.net/op/articulos/61758/cat/1047/10-consejos-para-cuidar-el-matrimonio-segun-el-papa-francisco-en-la-exhortacion-amoris-laetitia.html

 

LITURGIA

Es el modo como la Iglesia en su cabeza y en su cuerpo místico o miembros puede ponerse en contacto y comunicación con Dios, a través de gestos, palabras, ritos, acciones y así poder participar de la maravillosa gracia de Dios, santificarnos y entrar en esa vida íntima de Dios.

Año jubilar de La Misericordia

Jubileo De La Misericordia

He decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre». Esto especialmente para los confesores: ¡mucha misericordia!