Sacerdotes Diócesis de Yoro

El día 17 y 18 de junio de 2019, la feligresía católica de Parroquia Santa Rita de Casia, tuvo el honor de recibir al clero y al Obispo de la Diócesis de Yoro.

Cada 3 meses los sacerdotes y el obispo se reúnen para tratar temas sobre las prioridades pastorales y así responder a las exigencias de la evangelización en el mundo actual.      

 

 

PENTECOSTÉS 

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La Precisión y el poder de Pentecostés

El día de Pentecostés siempre es un domingo. Celebra un día extraordinario, pero no es solo lo que sucedió ese día, sino cuándo y por qué sucedió, lo que revela la mano de Dios y un poderoso regalo para ti.

Lo que pasó en Pentecostés

Si has oído hablar de “Pentecostés”, probablemente has aprendido que fue el día en que el Espíritu Santo vino a morar en los seguidores de Jesús. Este es el día en que nació la Iglesia, los “llamados” de Dios.  Los eventos están registrados en Hechos capítulo 2 de la Biblia. En ese día, el Espíritu de Dios descendió sobre los primeros 120 seguidores de Jesús y comenzaron a hablar en voz alta en idiomas de todo el mundo. Creó una conmoción tal que miles de personas que estaban en Jerusalén en ese momento salieron a ver qué estaba pasando. Frente a la multitud reunida, Pedro pronunció el primer mensaje del evangelio y ‘se añadieron aquel día como tres mil personas’ (Hechos 2:41). Desde ese Domingo de Pentecostés la cantidad de seguidores del evangelio ha estado creciendo.

Ese día sucedió 50 días después de la resurrección de Jesús. Fue durante estos 50 días que los discípulos de Jesús se convencieron de que Jesús había resucitado de entre los muertos. El domingo de Pentecostés se hicieron públicos y la historia cambió. Ya sea que creas en la resurrección o no, tu vida se ha visto afectada por los eventos de ese Domingo de Pentecostés.

Esta comprensión de Pentecostés, aunque correcta, no es completa. Muchas personas quieren que se repita ese Domingo de Pentecostés a través de una experiencia similar. Dado que los primeros discípulos de Jesús tuvieron esta experiencia pentecostal al “esperar el don del Espíritu”, hoy la gente espera que de la misma manera, al “esperar”, vuelva de una manera similar. Por lo tanto, muchas personas suplican a Dios y esperan que traiga otro Pentecostés. Pensar de esta manera supone que fue la espera y la oración lo que movió al Espíritu de Dios durante Pentecostés. Y pensar eso es perder su precisión, porque el Pentecostés registrado en el Capítulo 2 de Hechos no fue el primer Pentecostés.

Pentecostés de la Ley de Moisés

‘Pentecostés’ era en realidad un festival anual del Antiguo Testamento. Moisés (1500 AC) había establecido varios festivales para celebrar durante el año. La Pascua fue el primer festival del año judío. Jesús había sido crucificado en un festival de día de Pascua. El momento exacto de su muerte a los sacrificios de los corderos de la Pascua fue una señal.

El segundo festival fue la fiesta de los Primeros Frutos (o Primicias), y la Ley de Moisés declaró que debía celebrarse el “día después” de la Pascua del sábado (= domingo). Jesús se levantó el domingo, entonces su resurrección ocurrió exactamente en el Festival de los Primeros Frutos. Dado que su resurrección sucedió en ‘Primicias’, era una promesa de que nuestra resurrección seguiría más tarde (para todos aquellos que confían en él).  Su resurrección es literalmente una ‘primicia’, tal como lo profetizó el nombre del festival.

Precisamente 50 días después del domingo de las “Primicias”, los judíos celebraban Pentecostés (“Pente” por 50. También se llamaba Fiesta de las Semanas, ya que se contaba por siete semanas). Los judíos habían celebrado Pentecostés por 1500 años cuando sucedió el Pentecostés de Hechos 2. La razón por la cual hubo personas de todo el mundo ese día de Pentecostés en Jerusalén para escuchar el mensaje de Pedro fue precisamente porque estaban allí para celebrar el Pentecostés del Antiguo Testamento. Hoy los judíos aún celebran Pentecostés, pero lo llaman Shavuot.

Leemos en el Antiguo Testamento cómo se iba a celebrar Pentecostés:

“Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.” (Levítico 23:16-17)

Precisión de Pentecostés: evidencia de una Mente

Pentecostés en Hechos 2 pasó en un momento preciso ya que ocurrió en el mismo día del año que el Pentecostés del Antiguo Testamento (Fiesta de las Semanas). La crucifixión de Jesús ocurriendo en la Pascua, la resurrección de Jesús ocurriendo en Los Primeros Frutos/ Las Primicias, y el Pentecostés de Hechos 2 que ocurre en la Fiesta Judía de las Semanas, apunta a una Mente que coordina estos eventos a través de la historia. Con tantos días en un año, ¿por qué la crucifixión de Jesús, su resurrección y luego la venida del Espíritu Santo suceden precisamente en cada día de las tres fiestas primaverales del Antiguo Testamento, excepto si fueron planificadas? La precisión como esta ocurre solo si una mente está detrás de esto.

Los eventos del Nuevo Testamento ocurrieron precisamente en los tres Festivales de Primavera del Antiguo Testamento

Los eventos del Nuevo Testamento ocurrieron precisamente en los tres Festivales de Primavera del Antiguo Testamento

¿Lucas ‘inventó’ Pentecostés?

Se podría argumentar que Lucas (el autor de Hechos) inventó los eventos de Hechos 2 para ‘suceder’ en la Fiesta de Pentecostés. Entonces él habría sido la ‘mente’ detrás del momento. Pero su relato no dice que Hechos 2 está “cumpliendo” la Fiesta de Pentecostés, ni siquiera lo menciona. ¿Por qué se tomaría la molestia de crear estos eventos dramáticos para ‘suceder’ ese día,  pero no ayudar al lector a ver cómo ‘cumple’ la Fiesta de Pentecostés? De hecho, Lucas hizo un trabajo tan bueno al informar eventos en lugar de interpretarlos que la mayoría de la gente de hoy no sabe que los eventos de Hechos 2 cayeron el mismo día que la Fiesta del Pentecostés del Antiguo Testamento. Mucha gente piensa que Pentecostés simplemente comenzó en Hechos 2. Dado que la mayoría de la gente hoy en día no está al tanto de la conexión entre ellos, Lucas estaría en la situación imposible de ser un genio para inventar la conexión, pero totalmente inepto en venderla.

Pentecostés: una nueva potencia

En cambio, Lucas nos señala una profecía del libro de Joel del Antiguo Testamento que predice que un día el Espíritu de Dios derramaría sobre todos los pueblos. El Pentecostés de Hechos 2 cumplió eso.

Una de las razones por las cuales el Evangelio es “buenas noticias” es que provee poder para vivir la vida de manera diferente, mejor. La vida es ahora una unión entre Dios y la gente . Y esta unión es posible mediante la residencia del Espíritu de Dios, que comenzó el domingo de Pentecostés de Hechos 2. La Buena Noticia es que la vida ahora puede vivirse en un nivel diferente, en una relación con Dios a través de Su Espíritu. La Biblia lo dice así:

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efesios 1:13-14)

“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificara también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. (Romanos 8:11)

“Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23)

El Espíritu de Dios que mora en nosotros es otra primicia, porque el Espíritu es un anticipo, una garantía, de completar nuestra transformación en ‘hijos de Dios’.

El evangelio ofrece una vida abundante no a través de las posesiones, el placer, el estatus, la riqueza y todas las demás bagatelas que persigue este mundo, que Salomón había encontrado como una burbuja tan vacía , sino por la morada del Espíritu de Dios.  Si esto es verdad, que Dios ofrece morar en nosotros y empoderarnos, eso sería una buena noticia. El Pentecostés del Antiguo Testamento con la celebración del pan fino horneado con levadura representaba esta vida abundante en el futuro. La precisión entre el Pentecostés Viejo y el Nuevo es evidencia perfecta de que es Dios la Mente detrás de estos eventos y este  poder de una vida abundante .

 

Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net

Explicación de la celebración

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos:


Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo:

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes Santo:

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Via Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado Santo o Sábado de Gloria:

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “ la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua:

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?

El pueblo judío celebraba la fiesta de pascua en recuerdo de la liberación de la esclavitud de Egipto, el día de la primera luna llena de primavera. Esta fecha la fijaban en base al año lunar y no al año solar de nuestro calendario moderno. Es por esta razón que cada año la Semana Santa cambia de día, pues se le hace coincidir con la luna llena.

En la fiesta de la Pascua, los judíos se reunían a comer cordero asado y ensaladas de hierbas amargas, recitar bendiciones y cantar salmos. Brindaban por la liberación de la esclavitud.

Jesús es el nuevo cordero pascual que nos trae la nueva liberación, del pecado y de la muerte.

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