Conferencia Episcopal de Honduras

Los Laureles, Comayagüela, M.D.C. Honduras, C.A.

MENSAJE Tiempo de Cuaresma: Camino hacia el perdón,
la reconciliación, la justicia y la verdad

En nombre de Cristo les rogamos que sereconcilien con Dios”,
(2 Corintios 5, 20)

Los Obispos, miembros de la Conferencia Episcopal de Honduras (C.E.H.), deseamos compartir con todos los fieles algunos pensamientos que nos ayuden a reflexionar y a vivir con mayor dedicación el Tiempo de Cuaresma, que inicia con el Miércoles de Ceniza. Es un tiempo, como afirmaba el Papa Francisco durante su viaje apostólico en Chile, para recuperar el programa de vida de Jesús, en nuestras comunidades cristianas y en todas aquellas personas de buena voluntad que apuestan por el futuro, que continúan soñando, dejándose tocar e impregnar por el Espíritu de Dios, para construir un nuevo País, donde brille la justicia y la verdad.

1. El Tiempo de Cuaresma es una llamada a recuperar el horizonte de vida que la Iglesia contempla en el Calvario, donde se consuma y glorifica la entrega total del Amor infinito de Dios manifestado en Cristo Jesús; el cual “destruyó el odio en la cruz, y habiendo hecho de los dos un solo pueblo, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz”, (Ef 2,16). Del Crucificado brota la fuente de vida y de luz, que es el Espíritu de Aquél que resucitó a Cristo de entre los muertos, (Cfr. Rm 8, 11). Por esto, el Santo Padre afirma que “Poner el Misterio Pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por la llagas de Cristo crucificado, presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida, tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de las personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”, (Mensaje para la Cuaresma 2020, n. 4).

2. En este Misterio Pascual, Misterio de redención, está la meta hacia la cual debemos avanzar si queremos edificar un País donde reine la paz. Y ese camino comienza haciendo de nuestra Cuaresma un tiempo más intenso para la auténtica conversión a la que nos llama el Señor (Cfr. Mc 1, 15); un tiempo para que, con su ayuda, podamos “poner orden frente a la confusión de nuestras vidas y de la sociedad, restablecer relaciones y diálogos rotos por la bipolaridad social, perdonar y sanar heridas por la violencia y la violación de los derechos humanos, emprender nuevos diálogos para recuperar amistad social”, (Homilía del Papa Francisco, 16 de Febrero del 2020). Cuaresma es tiempo de gracia porque, en el fondo de todo este esfuerzo, lo que está en juego es nuestra salvación personal, y la de toda la humanidad.

3. Fruto de la conversión auténtica es la reconciliación que puede darse, tanto por el ejercicio del perdón por parte de quien ha recibido cualquier clase de ofensa, como por la resolución de los conflictos, que llevan implícitos delitos, ya sea en lo económico, político, moral o cultural. Por eso el Señor nos sugiere: “Busca un arreglo con el que te pone pleito, cuanto antes, mientras vas todavía de camino; no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia; y te metan en la cárcel”, (Mt 5, 25). No es para eludir la justicia penal que contribuye a la paz social, sino para que sea iluminada por la misericordia que fructifica en el perdón y la reconciliación.

4. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que “El perdón recíproco no debe anular las exigencias de la justicia, ni mucho menos impedir el camino que conduce a la verdad: justicia y verdad representan, en cambio, los requisitos concretos de la reconciliación”, (n. 518). Y, como consecuencia de las circunstancias que en Honduras estamos viviendo, es preciso destacar que es necesario apelar a la conciencia moral y a la voluntad personal y política, para construir un País en justicia y verdad, que garantice una verdadera paz a todos (Cfr. Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2020, n. 2).

5. La Cuaresma también es tiempo para desterrar el odio, la rivalidad y la división, que atentan contra las relaciones humanas y destruyen la caridad fraterna. Es también un tiempo propicio para sanar las heridas acumuladas en el corazón de tantas personas; heridas que dañan a nuestras comunidades e instituciones. Es por ello que, sanando las heridas, se restablecen las relaciones de amistad y de confianza entre los hombres de nuestro tiempo; de igual manera, se restablecen las relaciones de justicia en nuestro sistema social y en el ejercicio de la actividad pública, que deben actuar siempre con trasparencia para que resplandezca la verdad.

6. Por estas razones, teniendo en cuenta la importancia y la necesidad de la reconciliación en la situación tan polarizada y llena de conflictos que vivimos en Honduras, pedimos a todas las Comunidades cristianas, parroquias, movimientos apostólicos y fieles en general, que promuevan el perdón y la reconciliación con la Campaña de Evangelización 2020, que tiene como título: “UNA COMUNIDAD RECONCILIADA CONSTRUYE UN PAÍS EN LA VERDAD Y LA JUSTICIA”.

Oramos al Señor para que la reconciliación esté en el corazón de esta Cuaresma y nos lleve a un mayor gozo en la celebración de la Pascua e invocamos a María, signo de esperanza para los pueblos, suplicando que, con su acción maternal, nos ayude para que la Iglesia llegue a ser una Casa para muchos, una Madre para todos los pueblos y haga posible el nacimiento de un mundo nuevo y una Honduras nueva.

Ciudad de Tegucigalpa. 24 de Febrero de 2020.

S.E. Mons. Ángel Garachana Pérez                  Rev. P. Emigdio Duarte Figueroa

      Obispo de San Pedro Sula y                              Secretario General de la C.E.H.

          Presidente de la C.E.H.

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