COMUNICADO CEH

La Conferencia Episcopal de Honduras, preocupada por la situación imperante en el país y amparada en la certeza de que, nuestra Patria merece en este momento una palabra de esperanza, hace saber a la sociedad hondureña y a la opinión internacional lo siguiente:

  1. Con profunda satisfacción hemos visto la participación masiva y cívica de los ciudadanos que, con responsabilidad y en un clima de paz, han acudido al proceso electoral del domingo recién pasado, con la esperanza de que su voluntad sería respetada y su voz escuchada.
  2. En base a esa participación tan significativa y el deseo demostrado de fortalecer el sistema democrático por todos los que nos acercamos a ejercer el sufragio, instamos a las autoridades del Tribunal Supremo Electoral a mantener informada a la opinión pública nacional e internacional con la celeridad que el respeto a la población a la que se deben, merece. Cualquier atraso en dicha información sólo genera una suspicacia que no es conveniente y que puede detonar los sentimientos de inseguridad y división a los que algunos políticos nos han llevado en los últimos años.
  3. Instamos a los líderes de los partidos políticos a pensar en Honduras por encima de sus intereses personales o de grupo. Su actitud de liderazgo se demuestra en su capacidad de aceptar con hidalguía sus derrotas y sus triunfos con humildad. Cualquier intento de desestabilizar el devenir del resultado de las elecciones e incitar a sus seguidores a un comportamiento que pudiese desembocar en una confrontación que ahondaría la brecha que las heridas del reciente pasado han abierto en la sociedad hondureña, sólo demostraría que su liderazgo está sustentado sobre esa misma inestabilidad que han provocado.
  4. Es claro que necesitamos revisar, como sociedad y con respeto al sistema republicano, tanto la Ley como las instituciones que rigen estos procesos de consulta ciudadana para evitar en el futuro, situaciones similares. Desde hace años la sociedad hondureña y la Conferencia Episcopal en particular vienen exigiendo reformas electorales que se prometen pero que no se cumplen.
  5. A la población en general le suplicamos mantener la calma, sin por ello dejar de estar atentos, con respeto por aquellos que opinan de manera distinta a la propia manera de pensar y sin perder de vista que por encima de cualquier interés personal, todos somos hondureños, y que una vez resuelta la crisis presente debemos, contribuir para que el presidente electo y su equipo de gobierno, dediquen el mejor de sus esfuerzos a lograr espacios de consenso y diálogo que posibiliten el desarrollo sostenible de nuestro país.
  6. Invitamos a todos a unirnos en una oración intensa por nuestra Patria para que aquellos que invocan a Dios en sus intervenciones, no se olviden que no basta con decir—Señor, Señor”, sino con hacer aquello que a Dios agrada y que comienza por el respeto a la dignidad de todos y, para que no perdamos de vista que somos todos hijos de un mismo Padre y por lo tanto somos hermanos. Orar para que no nos veamos nunca como enemigos, sino que, aunque existan diferencias entre nosotros prevalezca el sentido de corresponsabilidad y solidaridad.                                               Nota relacionada

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Que el Dios de la Paz aumente en nosotros el espíritu de fraternidad y sostenga los esfuerzos de todos por garantizar una solución estable a la situación actual.

Que, bajo el manto maternal de Santa María de Suyapa, Patrona de Honduras y que no distingue colores políticos, todos nos unamos con la firme resolución de hacer grande nuestra Patria.