
Redacción: Padre Cristhian Franco y Juan Carlos Pineda Zepeda
Introducción
La Asamblea Diocesana contó con la participación de aproximadamente 130 personas, entre laicos, religiosos y sacerdotes, provenientes de las 13 parroquias, lo que permitió una amplia diversidad de experiencias y perspectivas. Cada parroquia aportó su realidad local, sus necesidades y sus avances, favoreciendo un diálogo enriquecedor y un intercambio constructivo que fortaleció la corresponsabilidad y el sentido de comunidad en el camino sinodal. Durante el encuentro se abordaron temas centrales para la vida eclesial y social, incluyendo la realidad de la diócesis, su caminar histórico, la sinodalidad, el Año Jubilar 2025 y la propuesta de misión 2026, ofreciendo a los participantes un panorama integral de los retos y desafíos pastorales actuales. Las plenarias grupales realizadas al final de cada ponencia enriquecieron significativamente, al permitir que los participantes compartieran sus reflexiones, inquietudes y sugerencias de manera colectiva.
Objetivo:
Fortalecer caminos de comunión y participación activa, en nuestra diócesis, profundizando vínculos de sinodalidad para ser misioneros peregrinos de esperanza
Metodología de la Asamblea Diocesana 2025:
- Exposición de ponencias: Los diferentes temas fueron presentados por los ponentes, incluyendo la realidad diocesana, la sinodalidad, el Año Jubilar 2025 y la propuesta de misión 2026. Esto permitió que los participantes tuvieran un panorama integral de los temas a tratar.
- Trabajo en grupos: Los participantes se organizaron por parroquias o colores para analizar de manera más cercana la realidad de cada comunidad, reflexionar sobre los temas presentados y elaborar propuestas concretas.
- Plenarias: Al final de la jornada, los grupos presentaron sus reflexiones, observaciones y sugerencias, lo que permitió un intercambio enriquecedor de ideas y fortaleció la corresponsabilidad y la participación activa en la asamblea.
- Discernimiento y reflexión: Se promovió la escucha activa y el diálogo respetuoso entre los participantes, asegurando que las decisiones y aportes se construyeran desde la realidad concreta de cada parroquia y desde el espíritu sinodal.
Enfoque: Ver, Juzgar y Actuar.
| Etapa | Descripción | Estrategias |
| VER | Conocer la realidad de la diócesis: historia, logros y desafíos; realidad social y eclesial; sinodalidad; año jubilar; misión. Identificar retos, necesidades y oportunidades de acción. | Análisis del caminar histórico de la diócesis; debate sobre la realidad social y eclesial; reflexión sobre la sinodalidad, el año jubilar y la misión; lectura de la Biblia; identificación de desafíos y oportunidades. |
| JUZGAR | Reflexionar a la luz de la fe sobre lo que fortalece o dificulta la comunión, participación y misión, considerando Escrituras, Magisterio y Tradición. | Discernimiento comunitario mediante Escrituras, Magisterio y Tradición; diálogo en grupos; análisis de la sinodalidad y prioridades pastorales; reflexión sobre los desafíos identificados en la realidad eclesial y social. |
| ACTUAR | Implementar acciones basadas en las prioridades diocesanas: familia, pastoral vocacional, formación, cuidado de la casa común y misión; ICA, fortaleciendo la participación, la sinodalidad y la vivencia del año jubilar. | Plan integral por parroquia; fortalecer la familia y la fe; promover vocaciones; impulsar cuidado ambiental; capacitar equipos misioneros; fomentar participación activa y responsabilidad comunitaria; vincular la acción pastoral con los retos de la sinodalidad y el año jubilar. |

Desarrollo temático 23 al 25 de octubre 2025
La Asamblea inició con la bienvenida y oración de la parroquia San Ignacio. Seguidamente Mons. Henry Velázquez, fue presentado ante la Asamblea como Administrador Apostólico de la Diócesis de Yoro. En su intervención, destacó que cada cristiano está llamado a ser luz en la diócesis, brillando con intensidad en medio de los desafíos sociales y pastorales.
Seguidamente el padre Francisco explicó que la asamblea fue promovida por Monseñor David, con la participación de representantes de todas las pastorales de la diócesis, y organizada por una comisión que definió la temática: sinodalidad y año jubilar.
El espíritu de la Asamblea diocesana 2025 se centra en revalidar y dar seguimiento a las prioridades pastorales de la Diócesis de Yoro: Pastoral Vocacional, La Misión, ICA, La Familia, La Casa Común y La Formación.
Ponente: P. Germán Ramos Rosa Borjas, S.J.
Análisis de la realidad electoral y social 2025 en Honduras
El P. Germán Rosa, S.J., invitó a la asamblea diocesana a examinar con mirada crítica y conciencia ciudadana la realidad política, electoral y social de Honduras ante las próximas elecciones generales del 30 de noviembre de 2025. Desde una lectura lúcida de la coyuntura, destacó que el país atraviesa una situación sumamente compleja, caracterizada por la fragmentación del poder político, una profunda polarización social, una crisis institucional persistente, y una corrupción estructural que mina la credibilidad de las instituciones democráticas.
La campaña electoral más cara del país
El sacerdote jesuita explicó que el proceso electoral se desarrolla dentro de un sistema tripartidista, con una participación ciudadana reducida y una sociedad cada vez más escéptica frente a la clase política. Recordó que en las elecciones primarias de 2025 el gasto ascendió a 1,500 millones de lempiras, mientras que las elecciones generales costarán alrededor de 2,000 millones, cifras históricas que revelan el alto costo de la democracia hondureña y la influencia de los grandes grupos económicos y del crimen organizado en el financiamiento político. Subrayó que la actual campaña electoral es la más cara de la historia del país, con inversiones millonarias destinadas más a la propaganda mediática y la manipulación de la opinión pública que a la presentación de verdaderos planes de gobierno.
En este contexto, el ponente afirmó que el poder económico y las redes del narcotráfico se han convertido en los principales actores que condicionan la política nacional. “El que pone el dinero pone las condiciones”, advirtió, señalando que el financiamiento ilícito y los pactos de impunidad han deformado el ejercicio de la política, convirtiéndola en un instrumento al servicio de intereses particulares y no del bien común.
El P. Rosa también resaltó la existencia de una “guerra de encuestas”, donde los partidos políticos compiten por posicionamiento mediático sin ofrecer propuestas serias para resolver los problemas estructurales del país: la pobreza, el desempleo, la violencia y la migración forzada. Denunció que Honduras vive bajo un clima de miedo e inseguridad, con más de 560 incidentes de violencia política registrados.
En el ámbito institucional, señaló una crisis profunda en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y en el Congreso Nacional, donde prevalece la falta de consensos, la ausencia de debates y la poca transparencia en los procesos de toma de decisiones. Recordó que durante las elecciones primarias solo el 43% del electorado ejerció el voto, dejando un 57% de abstencionismo que refleja el desencanto ciudadano y la pérdida de confianza en el sistema democrático. Los partidos, por su parte, orientan sus estrategias hacia el voto independiente, intentando captar a los sectores descontentos mediante discursos populistas o campañas de desprestigio hacia sus adversarios.
El ponente advirtió que el voto joven podría convertirse en el factor decisivo del proceso electoral, siempre que exista conciencia crítica, organización y participación activa. Sin embargo, reconoció que la falta de formación cívica y de espacios de incidencia política limita la capacidad de los jóvenes para influir en los resultados. Los exhortó a ser protagonistas del cambio, afirmando que “el voto del joven hondureño es una semilla de esperanza si se ejerce con responsabilidad y visión de país”.
El P. Rosa presentó tres posibles escenarios postelectorales que podrían definir el rumbo político del país:
- Si gana el partido oficial (Libre), podría continuar la polarización y la confrontación social, con una legitimidad seriamente cuestionada.
- Si gana un partido de oposición, la falta de confianza en el CNE dificultaría la aceptación de los resultados, generando tensiones políticas y sociales.
- Si ningún actor acepta los resultados, el país podría entrar en una crisis institucional que dé paso a la intervención de las Fuerzas Armadas, lo que pondría en riesgo la estabilidad democrática.
Finalmente, el sacerdote entregó a los participantes una hoja titulada “Criterios éticos y cristianos para la acción política”, inspirada en la Sagrada Escritura, la Doctrina Social de la Iglesia y el magisterio del Papa Francisco. Estos criterios proponen un marco moral y espiritual para orientar la acción pública de los creyentes:
- La dignidad humana como fundamento de toda acción política.
- El bien común como horizonte de las decisiones públicas.
- La justicia social y la solidaridad con los más pobres y marginados.
- La subsidiariedad como principio de participación y respeto a las comunidades locales.
- El diálogo, la verdad y la paz como caminos para la reconciliación nacional.
- El rechazo a la corrupción, la violencia y la manipulación política.
- El cuidado de la creación y la ecología integral como compromisos éticos ante la crisis ambiental.
- La participación ciudadana responsable y la formación de liderazgos éticos y transparentes.
El P. Germán concluyó recordando que la política, cuando se vive con honestidad y vocación de servicio, es una de las formas más altas de caridad. Invitó a los creyentes a no caer en la indiferencia ni en la desesperanza, sino a asumir con firmeza su papel como ciudadanos comprometidos con la verdad, la justicia y la construcción del bien común. “No basta con votar, dijo; es necesario transformar la cultura política desde la ética, la fe y la esperanza. Solo así podremos soñar y construir una Honduras más justa, fraterna y libre de corrupción.”

REALIDAD ECLESIAL:
Ponente: P. Jesús Sariego, S.J.

Tema: El Pasado y los Retos del Presente.
El P. Jesús Sariego, S.J., presentó una profunda reflexión sobre la realidad eclesial de la Diócesis de Yoro, abordando el tema “El Pasado y los Retos del Presente”. Su exposición, acompañada de una presentación en PowerPoint, ofreció un recorrido histórico, pastoral y estadístico de la diócesis, mostrando su evolución y los desafíos actuales en su caminar de fe. Inició compartiendo que, según las estadísticas más recientes, la Diócesis de Yoro comprende 13 parroquias distribuidas en 11 municipios, con una población total de 652,982 habitantes, de los cuales el 42% son católicos, 36% protestantes y 22% se declaran indiferentes o sin afiliación religiosa. Destacó que, en comparación con otras regiones del país, Honduras al igual que Puerto Rico, es uno de los países con menor número de sacerdotes por habitante, situación que plantea un desafío permanente en la atención pastoral y evangelizadora.
El P. Sariego recordó que el caminar eclesial de Yoro puede dividirse en tres grandes etapas y cinco planes pastorales, los cuales han orientado la acción evangelizadora a lo largo de casi 80 años de historia. La primera etapa (1946–2005) corresponde al tiempo en que Yoro fue Vicaria dependiente de la Arquidiócesis de Tegucigalpa. Durante este periodo, los sacerdotes jesuitas desempeñaron un papel fundamental en la formación de comunidades, la construcción de templos y el impulso de diversas obras sociales y educativas. Entre los logros más significativos de esta etapa se encuentran la fundación de Radio Progreso, el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), el Teatro La Fragua, el Instituto Loyola y el Centro de Espiritualidad de Agua Blanca, obras que hasta la fecha siguen siendo referentes de compromiso social, formación humana y acompañamiento espiritual en la región.
El expositor destacó un hecho histórico relevante: el entonces Monseñor Turcios, al observar la falta de sacerdotes en la región, viajó a Roma para solicitar el envío de jesuitas a Honduras, inspirado por el trabajo pastoral que realizaban en Belice. Como fruto de esa gestión, llegaron sacerdotes jesuitas que se establecieron en Olanchito, Yoro y El Progreso, dando origen a una nueva etapa pastoral caracterizada por el compromiso con la educación, la organización comunitaria y la opción preferencial por los pobres. Mencionó especialmente al P. Patricio Wade, S.J., quien impulsó un modelo de desarrollo integral inspirado en la experiencia beliceña: una parroquia unida a una escuela y a una cooperativa, modelo que sirvió de base para la pastoral y la organización social de Yoro, marcando una identidad eclesial profundamente encarnada en la realidad del pueblo.
La segunda etapa (2005–2014) comenzó con la creación oficial de la Diócesis de Yoro, bajo la guía de Monseñor Juan Luis Giasson, ordenado obispo el 12 de diciembre de 2005. En ese momento, la diócesis contaba con 10 parroquias y 20 sacerdotes (otros registros mencionan 25). Durante su episcopado, Monseñor Giasson impulsó un proceso de consolidación pastoral y de organización diocesana. En marzo y octubre de 2006 convocó la primera asamblea diocesana en El Progreso, en el Centro La Fragua, donde planteó una pregunta clave a los participantes: “¿Qué diócesis queremos construir?” De esa reflexión surgieron las áreas prioritarias de acción pastoral y se elaboraron los primeros planes diocesanos.
El P. Sariego subrayó que uno de los frutos más importantes de esta etapa fue la influencia del Documento de Aparecida (2007), que inspiró tres líneas de acción fundamentales: una espiritualidad encarnada, la pastoral de conjunto y la dimensión misionera. Bajo estos principios, la diócesis fortaleció la formación de agentes pastorales, la organización comunitaria, la pastoral social y la misión evangelizadora en las comunidades rurales y urbanas.
La tercera etapa (2014–2025) corresponde al liderazgo pastoral de Monseñor Héctor David García Osorio, ordenado obispo el 20 de septiembre de 2014, cuyo servicio pastoral se ha extendido hasta el año 2025. Esta etapa ha sido de continuidad y consolidación de los procesos anteriores, con un énfasis particular en la Iniciación Cristiana para Adultos (ICA), la cultura vocacional, la familia y el cuidado de la Casa Común. En el marco de la tercera asamblea diocesana (2016–2019), se definieron las prioridades pastorales vigentes, que dieron origen al Plan Pastoral 2019–2024, actualmente en ejecución.
El expositor señaló que, a lo largo de estas dos décadas como diócesis, las prioridades pastorales se han mantenido constantes, reflejando la fidelidad al Espíritu y la continuidad del proceso evangelizador. Entre ellas destacan: la misión permanente, la formación integral de agentes pastorales, la promoción de vocaciones sacerdotales y religiosas, la pastoral social, la espiritualidad encarnada, la pastoral de conjunto, la atención a las familias, la liturgia y la celebración comunitaria, y el cuidado de la Casa Común como expresión de la ecología integral propuesta por el Papa Francisco.




El P. Sariego concluyó su exposición afirmando que la Diócesis de Yoro, a pesar de sus limitaciones y desafíos, se mantiene viva, comprometida y misionera, guiada por la fuerza del Espíritu y la corresponsabilidad de sus agentes pastorales. Invitó a mirar el pasado con gratitud, el presente con realismo y el futuro con esperanza, recordando que “la Iglesia en Yoro no ha dejado de caminar, de soñar y de servir”. Recalcó que los retos actuales la escasez de sacerdotes, la disminución del número de católicos, el avance del secularismo y la indiferencia religiosa son una llamada a renovar la pastoral desde la sinodalidad, promoviendo la participación laical, la comunión fraterna y la cercanía con las comunidades más alejadas.
Finalmente, el ponente exhortó a todos los presentes a seguir fortaleciendo una Iglesia que evangeliza desde la realidad, con la mirada puesta en los desafíos del presente y con el corazón abierto a los nuevos caminos que el Espíritu Santo inspire en la Diócesis de Yoro.

PLENARIA
Preguntas a reflexionar:
- ¿Cuáles crees que han sido los grandes logros pastorales a lo largo de la historia de nuestra diócesis?
La Asamblea Diocesana reconoció que, a lo largo de los 80 años de vida pastoral, la Diócesis de Yoro ha logrado consolidarse como una Iglesia organizada, misionera y comprometida con su comunidad. Entre los principales logros históricos destacan:
- Consolidación eclesial y territorial: La transición de vicaria dependiente de la Arquidiócesis de Tegucigalpa (1946–2005) a diócesis autónoma en 2005 permitió estructurar el clero, incrementar el número de sacerdotes diocesanos y establecer nuevas parroquias, pasando de menos de 10 a 13 parroquias activas, asegurando presencia pastoral en todos los municipios del departamento. La Catedral “Las Mercedes” de El Progreso se convirtió en el principal centro de la diócesis.
- Legado jesuita y obras sociales: Durante la primera etapa, los jesuitas sentaron las bases de la pastoral diocesana, dejando templos, terrenos, y algunas obras sociales como, el Instituto San José, el ERIC, el Teatro La Fragua, el Centro de Espiritualidad de Agua Blanca y el Colegio Loyola, consolidando la acción educativa, social y pastoral.
- Planes pastorales y prioridades estratégicas: En los últimos 20 años, la diócesis ha desarrollado cinco planes pastorales que han orientado sus líneas de acción de manera coherente:
- 2006–2014: (3 planes) Espiritualidad encarnada, pastoral de conjunto y misión.
- 2014–2019: (un plan) Iniciación Cristiana para Adultos (ICA), cultura vocacional, familia, formación de agentes de pastoral y fortalecimiento del CODIPAS.
- 2019–2024: (un Plan) Misión, formación, vocaciones, pastoral de conjunto, familia, liturgia y cuidado de la Casa Común. Estas prioridades han asegurado continuidad, consolidación y capacidad de respuesta frente a los desafíos pastorales.
- Fortalecimiento de la formación y participación laical: La creación de la Escuela Diocesana de Teología (ESCADIS), la capacitación de agentes de pastoral, el fomento de la pastoral juvenil y vocacional, y la integración de laicos, religiosos y sacerdotes ha permitido la consolidación de la corresponsabilidad y la participación activa de todos los bautizados.
- Espacios de encuentro y vivencia de la fe: Las caminatas de Manuel de Jesús Subirana, las fiestas de Luquigue, los encuentros diocesanos de familia, retiros y actividades misioneras han promovido la identidad diocesana, la integración comunitaria y el fortalecimiento de la misión evangelizadora.
- Catequesis organizada y sostenibilidad pastoral: Se ha logrado consolidar la catequesis, la organización misionera, la cercanía de los pastores con la comunidad y la sostenibilidad de las áreas pastorales, asegurando que la acción de la Iglesia sea eficaz y permanente.
En conjunto, la Asamblea resaltó que estos logros reflejan una diócesis viva, organizada y misionera, con estructuras sólidas, identidad consolidada y capacidad de respuesta a los retos pastorales actuales y futuros, manteniendo siempre la coherencia con su historia, su misión evangelizadora y su compromiso con las comunidades locales.
- ¿Como sientes que hemos avanzado, en las cinco líneas de acción del plan pastoral vigente del 2020 al 2024 (¿familia, formación, pastoral vocacional? Misión, casa común)
Avances en las cinco líneas de acción del Plan Pastoral 2020–2024
Durante el período 2020–2024, la Diócesis de Yoro ha logrado avances significativos en las cinco líneas de acción del Plan Pastoral vigente: familia, formación, El ICA, pastoral vocacional, misión y cuidado de la Casa Común.
En la línea de la familia, coordinada por el P. Cristian, se constituyó la junta directiva diocesana, con participación de la mayoría de las parroquias, promoviendo encuentros matrimoniales, formación espiritual y acompañamiento en aspectos sociales. Estos procesos han fortalecido la integración comunitaria y la vivencia pastoral, generando un impacto positivo en la cohesión familiar y la vida parroquial.
En la formación, se estructuró la comisión diocesana de formación, implementando talleres que han involucrado a múltiples parroquias, asegurando la asunción responsable de los procesos educativos. Además, se consolidó un equipo diocesano especializado coordinado por el P, Jesús Sariego, que ha profundizado en temas fundamentales como: Conócete a ti mismo, Antiguo Testamento, Cristología, Nuevo Testamento, Historia de la Iglesia y el Sínodo de los Obispos. Todos estos contenidos están disponibles en la página web de la Diócesis de Yoro, garantizando acceso a los agentes de pastoral y facilitando la formación continua. La creación de materiales didácticos para niños, adolescentes, jóvenes y adultos, junto con la implementación de procesos de catequesis para adultos (niveles 1 y 2), ha fortalecido la transmisión integral de la fe. Además, todas las líneas pastorales se integran en los planes parroquiales, con acompañamiento de asesores especializados y la asignación de responsables para cada área, asegurando la ejecución coherente de los objetivos diocesanos.
La pastoral vocacional, coordinada por el P. Edilberto Barahona, ha sido organizada en dos zonas diocesanas, aumentando la participación de las parroquias y promoviendo la identificación y acompañamiento de nuevos vacacionados. Esto ha fortalecido la coordinación, el seguimiento y la preparación de jóvenes y adultos que sienten un llamado al servicio de la Iglesia.
En la misión, coordinada por el P. Gregorio, se ha puesto énfasis en la planificación del año misionero, promoviendo la acción evangelizadora a nivel parroquial y comunitario. Asimismo, el Año Jubilar 2025, “Peregrinos de la Esperanza”, ha dinamizado la vida espiritual de los fieles, renovando la participación comunitaria y fortaleciendo la fe vivida en los distintos espacios pastorales. En esta misma línea hay que mensionar que el P. José Mártir, es el responsable de Las Obras Misionales Pontificias (OMP) en la diócesis.
La línea de Casa Común, coordinada por el P. Esau Flores, ha recibido un impulso significativo, con la conformación de la comisión diocesana correspondiente, la implementación de talleres de ecología integral y la promoción de una conciencia más profunda sobre el cuidado del medio ambiente, inspirada en la encíclica Laudato Si.
En conjunto, la Diócesis ha logrado una coordinación efectiva de agentes y parroquias, integración de las líneas pastorales y consolidación de equipos especializados, lo que asegura continuidad, participación activa y compromiso comunitario en todas las áreas de acción, garantizando que la misión diocesana se desarrolle de manera integral, coherente y sostenible. La articulación de esfuerzos a través de encuentros diocesanos de familia, las caminatas de Subirana y las fiestas de Luquigüe refuerzan la identidad y unidad de la Diócesis, evidenciando un proceso pastoral consolidado y en constante fortalecimiento.
- Con que criterios vamos ir a las elecciones generales 2025?
La asamblea respondió que “vamos a ir a votar porque es nuestro derecho y nuestra obligación. Lo haremos con responsabilidad, respeto, esperanza y civismo, conscientes de que participar es un deber que contribuye al bien común. Desde nuestra formación cristiana, reconocemos que el voto no es solo un acto cívico, sino también un compromiso con la dignidad de las personas, la justicia y la paz en nuestra comunidad.
La asamblea añadió que lo harán con conciencia, aun frente al escepticismo sobre las instituciones electorales, como el CNE. Reconocen que en su momento las elecciones serán conflictivas, según el panorama actual, y que después de las elecciones la perspectiva se visualiza nada alentadora para la paz y el bienestar del país.
Criterios y desafíos pastorales para las elecciones generales 2026
En este contexto, se definieron criterios claros desde la formación cristiana y social para orientar la participación: volver a los principios y valores de la Doctrina Social de la Iglesia, considerando los aportes recientes del magisterio, como la dimensión social de la evangelización (Evangelii Gaudium, capítulo 4), Fratelli Tutti, Laudato Si y Laudato Deum; mantener una conciencia crítica, bien formada e informada; priorizar a los pobres y el bienestar común; ejercer discernimiento personal y comunitario; fortalecer la formación en organización social y participación ciudadana, así como en el uso responsable de los medios de comunicación y redes sociales.
Desafíos que vemos en la diócesis
La asamblea también identificó los principales desafíos en la diócesis: consolidar comisiones diocesanas con presencia y participación de todas las parroquias; rescatar la dimensión social de la evangelización y la pastoral social; implementar un plan pastoral urbano; fortalecer la espiritualidad encarnada y la vivencia de los sacramentos, especialmente entre los agentes de pastoral; y promover el cuidado de la Casa Común y el autocuidado de las personas, con protocolos claros y códigos de ética. Además, se destacó la necesidad de que las homilías y predicaciones iluminen y orienten a los fieles, guiándolos según el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia frente a las problemáticas sociales y políticas del país.

Ponencia del Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, S.D.B.
Tema: La Sinodalidad – Una Nueva Forma de Ser Iglesia
Fecha: viernes 24 de octubre de 2025 – Asamblea Diocesana de Yoro
El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga inició su ponencia felicitando a la Diócesis de Yoro por los avances pastorales alcanzados y por el espíritu de comunión demostrado en la Asamblea. Subrayó que el Sínodo, entendido como “caminar juntos”, no es un elemento más dentro de la Iglesia, sino una nueva manera de ser Iglesia, una forma renovada de vivir la fe desde la comunión, la participación y la misión. Destacó que este Sínodo de la Sinodalidad integra a laicos, religiosos y religiosas al mismo nivel que los obispos, otorgándoles voz y voto, como signo de una Iglesia verdaderamente participativa y corresponsable. Mencionó que la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, con más de 70,000 participantes, representó un hito histórico en la participación eclesial, aunque lamentó que muchos laicos aún desconocen el verdadero alcance de la sinodalidad.
El Cardenal enfatizó que la sinodalidad no es una metodología más, sino un camino espiritual y comunitario, que construye comunión, participación y misión. Destacó tres elementos esenciales de su espiritualidad: la oración, que debe ser no solo de petición sino también de escucha; la Virgen María, como modelo de discípula y escucha; y el discernimiento, don del Espíritu Santo que permite leer los signos de los tiempos y actuar con coherencia al Evangelio. La sinodalidad, explicó, es un camino de fraternidad que derriba distancias y fomenta la participación de todos los miembros de la Iglesia, promoviendo transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en la vida personal y pastoral de los agentes.
En el aspecto social y político, el Cardenal reiteró que una Iglesia sinodal debe estar al servicio del bien común, denunciar la injusticia y proteger la dignidad de las personas, especialmente de los más marginados. Condenó la compra de votos a los pobres en Honduras como un grave pecado —el “síndrome de Judas”— y exhortó a actuar con discernimiento y oración, especialmente en el contexto electoral. Asimismo, destacó la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas no solo en lo económico, sino también en la vida personal y comunitaria de los agentes pastorales.

Uno de los aportes más prácticos de la ponencia fue el método de la conversación espiritual, propuesto como herramienta para vivir la sinodalidad en grupos parroquiales. Este método se realiza a partir de la lectura de un texto bíblico o un tema de la realidad (por ejemplo, Juan 3), seguido de tres rondas de reflexión: primero, cada participante comparte brevemente qué le dice el texto; segundo, reflexiona sobre cómo esa enseñanza se manifiesta en la vida cotidiana; y tercero, analiza cómo aplicar esa reflexión a la acción concreta en la comunidad. Entre cada ronda se incluye un tiempo de silencio para interiorizar lo expresado por los demás. El Cardenal subrayó que en esta práctica todos los participantes tienen igual tiempo para expresarse, independientemente de su rango, y que cada comentario representa una vivencia personal que enriquece el aprendizaje colectivo y la comunión dentro del grupo.
Pasos del método conversacion espiritual:
- Elegir moderador de tiempo
- Oracion preparatoria
- Lectura bíblica
- Discernimiento del texto
- Replicar lo que dijo el hermano sobre el texto
- Oracion final.
Finalmente, el Cardenal reafirmó que la sinodalidad es el camino que Dios quiere para su Iglesia, un llamado a caminar juntos, discernir en comunión, participar activamente y asumir la misión evangelizadora con transparencia, humildad y esperanza. Destacó que la sinodalidad fortalece la comunión interna de la Iglesia y promueve una presencia más comprometida de los cristianos en la sociedad, con atención especial a los más vulnerables, guiando la misión de la Iglesia hacia una auténtica fraternidad y servicio al bien común.

Ponencia del Padre Francisco Martínez
Tema: El Jubileo 2025 – Anclados en la Esperanza
El Padre Francisco Martínez desarrolló una profunda reflexión sobre el Año Jubilar 2025, centrada en el tema de la esperanza como virtud esencial de la vida cristiana y como llamado a la conversión personal y comunitaria. Inició recordando que el jubileo tiene raíces bíblicas en el libro de Levítico (25,10), donde se invita a la liberación, el perdón y el retorno a la comunión con Dios. Subrayó que el principal objetivo de los años santos es que los creyentes puedan obtener la indulgencia plenaria, un signo de la misericordia divina y una oportunidad para la renovación espiritual.
Durante su exposición, el Padre Martínez comparó los signos jubilares con las bienaventuranzas, señalando que estos representan retos y compromisos de vida cristiana. Destacó la necesidad de mantener una actitud de escucha al Espíritu Santo, quien sigue hablando en la actualidad, y enfatizó la importancia de irradiar signos de esperanza hacia diversos sectores de la sociedad: los enfermos, los jóvenes, los migrantes, los ancianos y los pobres. La paz fue presentada como un signo central de esperanza, que debe ser promovida en todos los ámbitos de la comunidad.
Asimismo, el expositor abordó el lema del Año Jubilar, “Anclados en la esperanza”, explicando que la fe, la esperanza y la caridad constituyen el tríptico de virtudes teologales que sostienen la vida cristiana. Resaltó la relevancia del bautismo como sacramento que nos ancla en la esperanza y recordó la importancia de creer firmemente en la vida eterna y en el perdón de Dios como fuente de liberación y renovación interior.
Finalmente, el Padre Martínez presentó a María como Madre de la Esperanza, modelo de confianza plena en las promesas divinas y guía en el camino hacia la salvación. Su figura se convierte en referente para que los fieles, a través de la oración y la práctica de la virtud, puedan vivir el Año Jubilar 2025 con una verdadera actitud de esperanza, compromiso y transformación espiritual.
Trabajo en grupo
Preguntas para meditar
1. ¿Poseo la convicción de que Dios perdonas mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo?
La Asamblea respondió que la convicción sobre el perdón de Dios se manifiesta en cómo percibimos a Dios personalmente: como misericordioso, justo, amoroso y paciente. Reconociendo la gracia de Dios desde el bautismo, los fieles se abren a su misericordia, confiando en su perdón a través del amor y viviendo de manera más consciente y recta.
Se destacó que las peregrinaciones, la participación en el jubileo y el sacramento de la confesión son expresiones concretas de esa apertura a la misericordia divina. La confesión no es un acto para mostrarse ante otros, sino un momento de reconciliación personal con Dios, reconociendo que el pecado es ante Él, tal como lo expresa el Salmo 50, y que solo Él puede perdonar.
La Asamblea también recordó la parábola del hijo pródigo como ejemplo del perdón divino: quien se arrepiente de corazón recibe la misericordia de Dios. Se enfatizó que, aunque todos somos pecadores, la misericordia de Dios nos permite ser perdonados, y que este perdón se hace visible a través de los sacerdotes, quienes actúan como mediadores de la reconciliación con Dios. La participación consciente en los recursos de purificación y la meditación sobre la fe son esenciales para vivir esta experiencia de perdón de manera auténtica.
- ¿Anhelo la salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla?
La Asamblea respondió que, como verdaderos cristianos, una fe auténtica no se conforma con la rutina, sino que implica crecer y profundizar a través de la oración, la entrega sincera y la apertura a la guía del Espíritu Santo. Esta vivencia fortalece la perseverancia en el camino hacia la vida eterna y motiva la participación consciente en los sacramentos como expresión del anhelo de salvación y encuentro con Dios.
3. ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado a la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?
La Asamblea respondió que vivir la esperanza implica integrar una espiritualidad que conecte lo eclesial con lo social, tomando conciencia de nuestra realidad y comprometiéndonos a actuar con justicia, fraternidad y cuidado de la casa común. Reconocieron que, en ocasiones, la sobrecarga de responsabilidades puede generar indiferencia, pero enfatizaron la necesidad de orar y discernir para tomar decisiones concretas que reflejen estos valores en la vida cotidiana.
Se destacó que la esperanza no es una rutina ni un mero cumplimiento de normas, sino un proceso de fe que nos invita a buscar una vida plena en el Señor, reconociendo la salvación como un don de Dios que nos impulsa al servicio y al compromiso con los más necesitados. Este llamado a la esperanza también incluye vivir en comunión, evitando el individualismo, y asumir la responsabilidad personal en el cuidado del medio ambiente, comenzando con actitudes concretas que promuevan la sostenibilidad y la preservación del planeta.
Asimismo, se subrayó que la fe debe traducirse en acciones que reflejen la misericordia de Dios, la justicia social y la fraternidad, valorando la salvación no solo en la otra vida, sino también en el impacto positivo que generamos en el mundo presente. La Asamblea reconoció que, aunque todavía estamos en un proceso de concientización, se observan cambios significativos en la manera de cuidar la casa común y en la toma de decisiones responsables hacia los demás y la creación.
- ¿Cómo puedo ser signo de esperanza en mi Diócesis?
La Asamblea respondió que ser signo de esperanza en la Diócesis implica vivir una fe auténtica y comprometida, acompañando y escuchando al pueblo de Dios, compartiendo mensajes de fe y siendo testimonio concreto de vida cristiana. Señalaron que la esperanza se manifiesta a través de acciones que inspiren a los demás, reflejando coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y reconociendo el valor de la propia convicción y compromiso.
Asimismo, destacaron que ser signo de esperanza requiere involucrarse activamente en las líneas pastorales, vivir plenamente los sacramentos, y practicar la cercanía con el prójimo, iluminando las realidades de desesperanza con ejemplos de vida cristiana. La Asamblea enfatizó que la práctica constante de la oración, la participación en la Eucaristía y el ejercicio de la justicia y la caridad fortalecen la capacidad de cada persona para convertirse en un verdadero referente de esperanza, promoviendo la sinodalidad y la comunión en la Diócesis.

PROPUESTA SOBRE LA MISION 2026 P. Gregorio.
El Padre Gregorio presentó la propuesta para la Misión 2026, destacando la necesidad de definir claramente el énfasis, los tiempos y los lugares concretos donde se llevará a cabo la acción misionera. Se informó que ya se cuenta con el canto oficial y el logo, y que la comisión organizadora fue formada a nivel diocesano dentro del CODIPAS, bajo la coordinación de Mons. David con un equipo temporal de diez personas, mientras que la CODIMI permanece como pastoral permanente que da seguimiento y continuidad a los procesos. A nivel nacional, la Misión 2026 iniciará el 3 de febrero, estableciéndose un período de misión que se extenderá hasta el día de Cristo Rey, permitiendo que cada diócesis determine su propio cronograma, los grupos participantes y las localidades específicas donde se realizará.
Durante la discusión en grupos, el P. Francisco compartió experiencias de otras diócesis, mencionando que en Choluteca ya inició la misión, y en Trujillo, en la Mosquita, también se ha ejecutado. Asimismo, se mencionó que en algunos lugares, como Copán, la misión se ha orientado al relanzamiento de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), mientras que en otros se ha trabajado a través de las familias como núcleo misionero.
El P. Sariego propuso que la Misión 2026 se enfoque en torno a la figura de Manuel de Jesús Subirana, como referente e inspiración para la participación activa de la comunidad. El P. Andrés enfatizó que la misión no debe realizarse de manera fragmentada, sino que todas las parroquias y comunidades deben integrarse, garantizando un trabajo conjunto y coordinado. Rodolfo respaldó la propuesta de vincular la misión con la figura de Subirana, mientras que Antonio Zamora subrayó la importancia de identificar quiénes, en cada parroquia, están realmente dispuestos a participar activamente como misioneros.
Finalmente, se acordó que la Misión 2026 debe articularse en torno a las cinco prioridades pastorales de la diócesis, asegurando que cada acción, actividad y estrategia de evangelización responda a los objetivos definidos en el plan pastoral y promueva la comunión, la participación y la misión integral de la Iglesia en cada comunidad.
Se leyó el documento de la propuesta de misión, este trabajo se realizó por grupos, y se discutió las siguientes preguntas.
PLENARIA
- ¿qué observaciones o sugerencias hay?
R/ Se señaló que falta definir el lema de la misión. Se destacó que no todas las parroquias cuentan con Comunidades Eclesiales de Base (CEB), por lo que se debe considerar al planificar las actividades. Se recomendó incluir el tema de la sinodalidad dentro de los contenidos de la misión. Además, se propuso realizar un censo poblacional al inicio de la misión y una evaluación posterior, garantizando así un seguimiento adecuado. Finalmente, se enfatizó la importancia de mantener y respetar los criterios de la misión y de impartir talleres de formación para preparar a los participantes.
2. ¿Qué criterios de lugar se deben tomar en cuenta para la misión: diocesano, zonal o parroquial?
R/ La mayoría de los grupos optó por realizar la misión por parroquia, aunque algunos mencionaron que podría hacerse por zona, y un grupo propuso que se realice a nivel diocesano.
3. ¿Cuál sería el enfoque o énfasis de la misión tomando en cuenta las cinco prioridades de la diócesis?
R/ Se decidió que la misión debe tomar en cuenta las cinco prioridades de la diócesis, pero muchos grupos agregaron la importancia de las CEB y los jóvenes. Se concluyó que cada parroquia analizará su propia realidad y tomará la decisión final sobre el énfasis concreto de la misión. El enfoque concreto será la familia, y a partir de ella se fortalecerán las demás prioridades: pastoral vocacional, casa común, ICA y formación.
4. ¿Quiénes serían los misioneros y misioneras (todos, agentes de pastoral, delegados o catequistas)?
R/ Los misioneros serán todos los bautizados que tengan disponibilidad de tiempo y estén comprometidos con la misión. Se propone crear un equipo parroquial integrado por agentes de pastoral, que primero recibirán formación específica para la misión. Deben participar los agentes de pastoral que ya tienen experiencia misionera, personas íntegras en la fe, con disponibilidad de tiempo, en buen estado físico y mental. Además, se incluyen grupos integrados de las distintas pastorales y familias misioneras, así como aquellos que tengan los sacramentos de iniciación cristiana y la disposición de servir. En general, se busca que todos los agentes de pastoral estén formados y comprometidos, liderando y acompañando a los demás participantes en la misión.
5. ¿Cuándo conviene comenzar la misión, tomando en cuenta las etapas como Cuaresma o Adviento?
R/ Se acordó que cada parroquia decidirá el momento más conveniente, tomando en cuenta su realidad local, como factores climáticos (lluvias) o actividades específicas (corte de café). Algunos grupos sugirieron Cuaresma, otros tiempos celebrativos, e incluso la Pascua como inicio de la misión. Se propuso que, en casos concretos, la misión inicie en Luquigüe y culmine en Subirana, integrando los tiempos pastorales significativos. En resumen, cada parroquia establecerá el tiempo más adecuado para su misión, considerando sus necesidades y contexto.
Fechas importantes a tomar en cuenta:
- Zona Subirana:
- Fechas: 21 y 22 de noviembre
- Lugar: CASIL
- Participación: 5 personas por parroquia
- Observaciones: La temática y los temas a tratar ya han sido preparados por la comisión de misión previamente formada.
- Zona Las Mercedes:
- Fechas: 13 y 14 de diciembre
- Lugar: Arena Blanca
- Participación: 5 personas por parroquia
- Costo por persona: L600
Evaluación de la Asamblea por Parroquias
La evaluación se realizó tomando en cuenta los siguientes aspectos: metodología, temática, contenido de los expositores, horarios, logística, centro de reunión y participación de las parroquias.
- Metodología: Se consideró apropiada y se cumplió con los objetivos trazados. Se notó que el equipo organizador se preparó con suficiente antelación.
- Temática: Excelente. Se abordaron temas relevantes a la realidad, aunque se identificó que faltó incluir un enfoque más explícito sobre la misión y su relación con la formación. En general, los temas fueron muy acertados.
- Contenido de los expositores: Muy bien explicados. Sin embargo, se percibió que hubo poco tiempo asignado para las exposiciones; sería recomendable contar con espacios más amplios para profundizar en los temas. Las plenarias y los trabajos en grupo fueron muy exitosos.
- Horarios: Se manejaron adecuadamente, aunque algunas parroquias no respetaron el horario establecido para la noche cultural.
- Logística: Muy bien organizada, aunque se sugiere mejorar el sistema de sonido para futuras actividades.
- Centro de reunión: El lugar elegido fue adecuado para retiros y grupos pequeños, pero para una asamblea de gran tamaño se evidenciaron limitaciones. Se recomienda mejorar la limpieza de las habitaciones, reparar llaves dañadas y prestar mayor cuidado en la preparación de los alimentos, ya que algunas comidas estaban crudas o mal cocidas. Además, sería beneficioso realizar algunos CODIPAS en estas instalaciones.
- Participación de las parroquias: Excelente, con presencia activa de las 13 parroquias de la diócesis.
Otros puntos destacados:
- Juan Carlos presentó y dio a conocer información relevante sobre la página web de la diócesis, resaltando su importancia como herramienta de comunicación, formación y difusión de las actividades pastorales.
- No se formó la comisión de la sinodalidad que estaba prevista en la agenda, quedando pendiente para próximos encuentros y planificación.

Conclusiones Finales de la Asamblea Diocesana 2025, “Peregrinos de la Esperanza en Sinodalidad”
1. Monseñor Henry “Ser luz en la Diócesis de Yoro”
Monseñor Henry recordó que la misión cristiana solo tiene sentido cuando la fe se vuelve visible, encarnada y transformadora. Insistió en que la luz del discípulo no puede ocultarse, y que la diócesis está llamada a irradiar esperanza, coherencia y testimonio en medio de un contexto de crisis social y política. Su invitación a “brillar con intensidad” compromete a los agentes de pastoral a vivir con autenticidad, de manera que cada comunidad refleje a Cristo en sus obras, decisiones y procesos. La Asamblea concluye que sin ese testimonio luminoso, no habrá conversión pastoral ni verdadera misión.
2. Padre Germán “Análisis de la Realidad Electoral y Social 2025”
La ponencia del Padre Germán ofreció un análisis profundo y riguroso de la realidad electoral y social de Honduras en 2025, destacando la fragilidad del sistema democrático frente a un contexto de corrupción estructural, polarización social y poder económico concentrado. Señaló que el proceso electoral se desarrolla en un sistema tripartitita con participación ciudadana limitada 43 % en las primarias y un gasto histórico de 1,5000 millones de lempiras en las primarias y 2,000 millones de lempiras en las generales, influenciado por redes de narcotráfico y grupos de poder que condicionan candidaturas y decisiones políticas. Asimismo, alertó sobre los riesgos de confrontación postelectoral, la escasa legitimidad de las instituciones y la ausencia de planes de gobierno claros. Frente a esta situación, enfatizó la necesidad de una ciudadanía ética y comprometida, promoviendo liderazgos transparentes, participación crítica y responsable, y una acción política inspirada en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, centrada en la dignidad humana, el bien común, la justicia, la solidaridad y el cuidado de la creación. La ponencia subraya que solo a través de una cultura política basada en la ética, la fe y la esperanza será posible fortalecer la democracia y construir una Honduras más justa, inclusiva y libre de corrupción.
3. Padre Jesús Sariego, S.J. – “El pasado y los retos del presente”
El P. Sariego mostró que los 80 años de historia pastoral de la diócesis constituyen un legado que ilumina el presente. Su recorrido histórico evidenció que el camino recorrido desde la labor de los jesuitas, el nacimiento de la diócesis y los diversos planes pastorales ha generado estructuras sólidas, una identidad misionera y una cultura pastoral de profundo compromiso. La Asamblea concluye que la memoria histórica es una brújula, y que los desafíos actuales deben afrontarse desde el agradecimiento, la autocrítica y la fidelidad a ese legado. La diócesis debe consolidar lo construido y proyectar una pastoral más participativa, creativa y organizada, sin olvidar las raíces que le dieron vida.
4. Cardenal Óscar Andrés Rodríguez “La sinodalidad: un nuevo modo de ser Iglesia”
El Cardenal afirmó que la sinodalidad no es un tema más, sino un estilo eclesial que exige escucha, discernimiento, transparencia y corresponsabilidad. Su intervención mostró que la Iglesia está llamada a superar el clericalismo, promover la participación del laicado y comprender la misión como un caminar conjunto. La Asamblea concluye que la diócesis debe fortalecer estructuras sinodales reales, prácticas de diálogo, rendición de cuentas, y procesos de formación que permitan que cada parroquia sea un espacio de comunión, participación activa y misión permanente. Sin sinodalidad, no habrá renovación pastoral auténtica.
5. Padre Francisco Martínez “El Año Jubilar 2025: anclados en la esperanza”
El P. Francisco destacó que el Jubileo 2025 es una oportunidad de renovación espiritual y esperanza, centrada en la fe, esperanza y caridad, las peregrinaciones, la Puerta Santa, la paz, y la atención a jóvenes, ancianos, migrantes, enfermos y pobres, con María como madre de la esperanza. La Asamblea concluye que vivir el Jubileo implica convertir la esperanza en acción concreta, promoviendo misericordia, justicia, cuidado de la casa común y compromiso pastoral, haciendo visible la fe cristiana para que cada comunidad sea un faro de esperanza en medio de la incertidumbre del país.
6. Continuidad de prioridades pastorales
La Asamblea Diocesana 2025 reafirma de manera decidida y clara que las prioridades pastorales de la Diócesis; Pastoral Vocacional, La Misión, La Familia, La Casa Común, ICA y La Formación, no serán modificadas ni reemplazadas, sino fortalecidas y profundizadas. Su naturaleza es de discernimiento activo, escucha consciente y consolidación estratégica, asegurando que cada acción pastoral mantenga coherencia con la misión evangelizadora y responda efectivamente a las necesidades de la comunidad. La Asamblea establece un compromiso firme de continuidad, participación y liderazgo responsable, garantizando que el trabajo pastoral se proyecte con solidez, unidad y proyección hacia los próximos años.
7. Logros a lo largo de 80 años de vida pastoral
La Diócesis de Yoro, a lo largo de más de 80 años, se ha consolidado en tres etapas: la primera, cuando era Vicaria de Tegucigalpa (1946-2005) con los jesuitas estableciendo parroquias, templos, terrenos y obras sociales como el Instituto San José, el ERIC, el Teatro La Fragua, el Centro Loyola y el Centro de Espiritualidad de Agua Blanca; la segunda (2005-2014) con Monseñor Juan Luis Giasson consolidando la diócesis y formando agentes de pastoral; y la tercera (2014-2025) con Monseñor Héctor David García Osorio fortaleciendo formación, vocaciones, pastoral familiar y cuidado de la Casa Común. Las Mercedes de El Progreso fue elevada a Catedral, consolidando su rol central. Actualmente la diócesis cuenta con 13 parroquias activas en 11 municipios y ha desarrollado nueve prioridades pastorales en los últimos 20 años: La Misión, la Formación, las Vocaciones, la Pastoral Social, la Espiritualidad Encarnada, la Pastoral de Conjunto, la Casa Común, la Familia y la Liturgia y Celebración, fortaleciendo la identidad cristiana y la participación comunitaria. En conclusión, la Diócesis de Yoro ha logrado un desarrollo integral y sostenido, consolidando su misión evangelizadora, fortaleciendo sus estructuras eclesiales y sociales, y asegurando la continuidad de sus prioridades pastorales históricas hacia el futuro.
8. Propuesta de misión para el año 2026.
La Asamblea Diocesana aprobó la propuesta de misión 2026 socializada por el Padre Gregorio, recomendando que la misión se realice siguiendo las líneas de las prioridades pastorales de la diócesis, tomando a la familia como eje central, desde donde se fortalecerán la pastoral vocacional, la formación, el cuidado de la Casa Común, la Iniciación Cristiana para Adultos (ICA) y se trabajará en fortalecer las Comunidades Eclesiales de Base (CEB). Se reconoce la importancia de adaptar la misión al contexto particular de cada parroquia, considerando sus características, realidades locales y tiempos litúrgicos. La misión se proyecta como un proceso integral de comunión, para promover la participación activa de todos los bautizados. Cabe destacar que la misión debe ser permanente.
Nota: Se definirán fechas posteriores para ultimar detalles de la misión (reuniones a nivel zonal) incluyendo la planificación de actividades, la formación de los misioneros y el seguimiento de resultados. Además, a nivel nacional, el lanzamiento de la misión se realizará desde el 3 de febrero, día de la Virgen de Suyapa, hasta el Día de Cristo Rey.
Acuerdos:
- Fortalecimiento de las prioridades pastorales: Continuar trabajando en misión, formación, vocaciones, familia, liturgia, ICA y cuidado de la Casa Común.
- Aprobación de la Misión 2026: Cada parroquia contextualizará la misión según su realidad, tomando la familia como eje principal y fortaleciendo las líneas pastorales de la diócesis.
- Impulso a la sinodalidad: Formar agentes pastorales y garantizar la corresponsabilidad de la comunidad en todos los niveles de la diócesis.
- Promoción de la esperanza y acompañamiento a los más vulnerables: Jóvenes, migrantes, ancianos, enfermos y pobres recibirán atención integral durante las actividades pastorales.
- Comunicación y difusión: Apoyar el trabajo pastoral mediante medios de comunicación, redes sociales y páginas web, fortaleciendo la visibilidad de las acciones diocesanas y el acompañamiento a la comunidad.

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